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Duro revés a la Reforma Laboral tras sentencia del Supremo confirmando la ultraactividad de los convenios

Publicado el 25/02/2015 por Anna Gali Gil

El Tribunal Supremo ha dictado en fecha 22/12/2014 sentencia que predica que, en ausencia de aplicación de convenio colectivo de ámbito superior, deben mantenerse las condiciones laborales de los trabajadores que venían rigiendo con anterioridad a la pérdida de vigencia del convenio colectivo,  en tanto no se acuerde nuevo convenio que sustituya al anterior.

La respuesta del Alto Tribunal se fundamenta en que las condiciones pactadas en el contrato de trabajo desde el momento mismo de su constitución, sea directamente o por remisión a lo establecido en el convenio colectivo de aplicación, tienen naturaleza jurídica contractual y por ello siguen siendo exigibles entre empresa y trabajador por el contrato de trabajo que les vincula, aunque haya expirado el convenio de referencia.

Por medio de la presente decisión judicial, se han retrocedido varios pasos con respecto a las modificaciones que la Ley 3/2012, de 10 de febrero, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral, había introducido precisamente para frenar los conflictos que se habían generado por motivo del enquistamiento indefinido de los convenios colectivos: Dicha ley había modificado el artículo 86.3 del Estatuto de los Trabajadores, a los efectos de limitar la ultraactividad de los convenios denunciados al plazo de un año desde la fecha de su denuncia, o en todo caso a contar desde la fecha de entrada en vigor de la mencionada ley.

Concretamente, la sentencia de referencia condena, en el marco de un conflicto colectivo planteado por el sindicato USO, la actuación llevada a cabo por la empresa balear ATESE, la cual finalizó la vigencia de su convenio en fecha 07/07/2013, tras transcurrir el periodo legal anual de ultraactividad regido para convenios caducados y no renovados, y ante la imposibilidad de aplicar convenio colectivo de ámbito superior. La empleadora decidió en consecuencia abonar ese mes el salario a los trabajadores mediante dos fórmulas de cálculo: del uno al siete de julio con arreglo a lo dispuesto en el convenio colectivo de empresa, y del 8 en delante de conformidad con las condiciones recogidas en el Estatuto de los Trabajadores.

El Tribunal Supremo confirma la sentencia dictada en fecha 20/12/2013 por la Sala de lo social del Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares, que declaró no ajustada a Derecho la conducta empresarial, condenando a la misma a reponer a los trabajadores afectados a las condiciones que venían disfrutando durante la vigencia del destacado convenio colectivo por los motivos ya expresados.

Finalmente, la sentencia del Supremo analizada establece que las condiciones contractuales, una vez carezcan de ese sostén normativo del mínimo convencional, podrán ser modificadas en su caso por la vía del art. 41 del Estatuto de los trabajadores –con las consecuentes complejidades procesales que ello comporta-, además de que en cualquier caso, la terminación de la vigencia de un convenio no obsta para que permanezca la obligación de negociación de buena fe en el ámbito colectivo, de conformidad con el artículo 89.1 ET.

Por otro lado, debemos hacer especial hincapié en que dicha sentencia no se encuentra exenta de polémica, por cuanto cuenta con cuatro votos particulares de ocho magistrados que discrepan tanto del sentido del fallo como de la argumentación expresada por el Alto Tribunal.

En este sentido, el voto particular disidente del Magistrado D. Antonio Sampere Navarro- al que se adhieren el presidente de la Sala, el magistrado D. Jesús Gullón Rodríguez y los magistrados D. José Luis Giolmo López, D. José Manuel López García de la Serrana y  D. Jesús Souto Prieto-, critica que a la vista de la Disposición Transitoria 4ª de la Ley 3/2012 y del art. 86.3 ET., el convenio debería dejar de tener cualquier tipo de vigencia cuando transcurra el año de ultraactividad, por así haberlo querido el legislador. Insiste además en el hecho de que al existir una laguna o vacío como consecuencia de la desaparición de dicha norma, el Supremo tendría que haber invocado en su argumentación la aplicación de la analogía (art. 4.1 CC), de los Principios Generales del Derecho (art. 1.4 CC), del enriquecimiento injusto o abuso de Derecho (art. 7.2 CC), o incluso recurrir a la dignidad del trabajador “ que puede violentarse si la empresa rebaja por ejemplo las remuneraciones”, entre otros, en vez de otorgar una solución simple “que se encuentra predeterminada por el deseo de alcanzar cierto resultado o evitar inconvenientes”.

En los votos particulares de los Magistrados D. Luis Fernando de Castro Fernández y D. Miguel Ángel Luelmo Millán, no se discrepa del fallo pero sí de la argumentación ofrecida por el Supremo que incide en la “contractualización” de las condiciones de trabajo, la cual bajo su punto de vista resulta a todas luces incompatible con el Derecho a la negociación colectiva consagrado en el destacado art. 86.3 ET, siendo que el primero sostiene además que la continuidad aplicativa del salario del convenio debería ampararse  en todo caso en el equilibrio de las prestaciones y en el principio de la buena fe entre las partes.

Por último, la magistrada Dña. María Milagros Calvo Ibarlucea formula voto particular en el que destaca que “no existe en la norma ningún elemento que por vía de la interpretación teleológica o con amparo en la analogía permita acceder a una solución como la que adopta la sentencia”, y alude a la figura del enriquecimiento injusto “ a la vista de la desproporción instalada en la relación empresa-trabajador” como elemento argumentativo que tendría que haberse tenido en cuenta para finalmente fallar en favor de la empresa.

La realidad es que la sentencia beneficia claramente a los trabajadores que ya se encuentren en plantilla en el momento de la caducidad del convenio. Por el contrario, nada se dice acerca de los que se contraten con posterioridad a dicha situación, lo que conllevará, entre otros, problemas de doble escala salarial y discriminación para este segundo colectivo, con el consecuente resultado de más conflictos a añadir en esta delicada materia.

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Anna Gali Gil

Anna Galí Gil agali@mmmm.es

Monereo Meyer Marinel·lo

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